lunes, abril 30, 2007

we want to be free *



voy a crear un reino donde el amor sea rey,
y te voy a contar la historia de un rey que murió al no poder volver a encontrarte.

domingo, abril 22, 2007

auto-flagelo













pero quizás necesitan
lluvia.
zapatos no
pero un lugar donde
caminar.

cigarrillos no,
nos dicen,
pero un lugar donde
arder.

viernes, abril 13, 2007

dieciseis pesos ...





cortarse el pelo definitivamente acarrea una serie de situaciones por completo
inevitables. primero, la parte de tomar la desición que generalemente es producto de, o ver una revista de modas o ver fotos viejas. en mi caso, estaba mirando las fotos de mi cumpleaños de quince, y ay! qué lindo me quedaba el pelo por la nuca (o en su defecto a la modelo de la foto
), qué corte lindo, muy original, me quedará bien ahora (o a mi)y entonces zas! listo el pollo.
agarré mi mochila y me fui de mi casa. de camino encontré una peluquería y fui
dicididísima a rasurarme hasta la vida. me abre la puerta el peluquero y me dice ay! disculpá pero tenemos todos los turnos tomados. pero por qué no te vas a lavar el culo, peluquería chota, desde cuándo hay que sacar turno, manga de
desubicados. me tomé el colectivo rumbo a la peluquería que tenía planeada. obvio que la mejor parte de toda la operación es cuando te lavan el pelo, onda toda la relajación del mundo mientras la chica te masajea la cabeza.
este buen hombre (el peluquero) con la mejor de las intenciones intenta hacer exactamente lo que una le dice, primero para que nadie le haga ningún lío de mala praxis, y también para ver si una se calla un poco porque, no vamos a negar que cualquier mujer -que entra a una peluquería con intenciones de cambiar rotundamente su aspecto- no se la pasa hablando y hablando una pelotudez tras otra con objeto de aplacar un poco los nervios, y seguro que es por eso también que siempre los peluqueros son tan simpáticos.
en mi caso, el otro día, sí traté de callarme un poco porque aquel señor parecía algo inexperto y no quería que me hiciera un desastre.
antes de irme le pedí que me cortara un poquito más, tipo que si voy a pagar todo este dinero por lo menos voy a cortarme lo más que pueda, no por tacaña pero qué onda. me secó el pelo, de muy mala gana vale aclarar, y me fui.

paso dos, después de la operación corte : caminar por la calle con aires de mujer fatal. cortarse el pelo te deja ese aire de satisfacción personal que solo una puede entender en ese momento, y es tan placentero que te dan ganas de cortarte el pelo todos los días si así funcionara. cuando se llega a la casa todas las cosas que se tenían que hacer no tienen ninguna importancia.
nos calzamos la música preferida, subimos el volumen y nos dedicamos exclusivamente a mirarnos en el espejo y probar toda la cantidad de peinados que se pueden hacer con este nuevo cambio.
clasificamos los peinados en osado, no osado, cotidiano, de fiesta, y hacemos
combinaciones por completo extravagantes, porque lo que importa no es si nos queda lindo o no, sino mirarse tanto como para acostumbrarnos a este nuevo rumbo de nuestra vida antes que cualquiera, para que cuando nos vean y nos digan que nos queda como el orto, no nos afecte en absoluto porque ya estamos convensidísimas de lo contrario.
la operación corte ha sido un éxito y nos sentimos renovadas hasta la última célula mucho más inclusive, cuando días después nos cruzamos con nuestra ex pareja y sentimos que nos mira mucho más que de constumbre, (definitivamente ha sido un éxito)
ex- te puedo llamar mañana?
una- no.


sonreímos, pasamos por la primer vidriera, nos observamos en el reflejo, volvemos a sonreir, nos soltamos el rodete y cuando cruzamos la calle ni siquiera miramos el semáforo.

lunes, abril 09, 2007

chipi chipi bombóm





m- vas a comprar la bombita al final ?
a- si, subís y me la ponés ?
m- ...