jueves, febrero 03, 2011

este mes tocó "rogelio"


corta: cuando es sólo sexo prefiero que todos se llamen igual o parecido mínimo. iniciales por lo menos, sino de lo contrario no entrás en la lista. no es capricho pero yo que soy tan copada vivo confundiendo absolutamente todos los nombres y convengamos que hay ciertas situaciones que directamente "ni dá".
aunque bueno, también me acuerdo de la vez esa que R. se masticaba a un otro, mientras el chabón con el que había salido toda la semana e inclusive con el que había ido al boliche además de los amigos de AMBOS, la veían, R. es clarísimo que tenía problemas pero él, tiempo después me dijo, que sólo se quería matar mientras la miraba besarlo y se alegraba, de no haberle dicho el otro día que sí la quería. me dió mucha pena.
al final, pensé, en vano tantos años de entrenamiento, para que un día de mala suerte te ponga en la cara lo que durante años pusiste muy a conciencia bajo la alfombra. por esas épocas ese tipo de cosas pasaban a menudo. no era que había que cumplir la inmoralidad a rajatabla pero, qué se yo.
así que para avitarme problemas que a los quince eran graciosos pero que en éstos momentos son un papelón, me dedico a buscarme masculinos medianamente decentes que se llamen parecido, caso en el cual cualquier equivocación pasa altamente inadvertida. si no a veces, si el nombre tira buena onda, invento algún apodo copado y listo, los llamo a todos igual.
por eso el otro día, pobre, lo tuve que sacar de la lista; me venía desentonando.
y si hay algo que prefiero ahorrarme es el pésimo momento posterior a haberlo llamado de cualquier manera en cualquier situación e incluso a veces, delante de cualquier persona. a mi no me cabe ninguna la que hizo R. osea, todo bien, hay que vivir los tiempos que nos tocan vivir onda como un free shop constante, pero tampoco irse a la mierda.