lunes, marzo 17, 2014

ce est la vie

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ojalá fueras como adèle. y ojalá yo, cuando termine de llorarte, tenga la grandeza de no odiarte.

uop



cuánta inocencia en tu sinceridad, solo una muestra de lo poco que hay; maldita mueca intentando encajar. el revés de la nueva generación: la venda y la mordaza dos por uno. o me vas a decir que no mentiste al espejo hoy. quién juzgará el ayer. yo no quiero desaparecer bajo la sombra de una vida que no fue. no es tan dificil vivir la verdad.

eruca sativa, la carne. no pueden (y) enmudecer.

jueves, marzo 06, 2014

cuenta corriente


la tristeza escondida, parece que está todo mejor y un día te levantás con todas las frustraciones a flor de piel, el llanto atragantado sin saber siquiera la verdadera razón de tal escándalo, sin encontrar el punto de partida, es todo una melaza pegotosa de malestar, de las cosas que no hiciste porque no quisiste y las que no, porque no quisieron. y el malestar aumenta con las horas, con las cosas que hay que hacer sí o si y que no se quieren hacer. que es mejor quedarse llorando en casa, convertirse en una ameba que deambula por los pasillos, que se encaja mil cosas por segundo porque pareciera que eso es el placer. porque es mejor hacerse mierda la salud, hacerse mierda uno, hacerse mierda porque si, porque no se pudo, porque no se quiere o no se tienen ganas. es mejor castigarse, mejor así. mucho menos esfuerzo.
pero al cabo de algún día en el que no funcionó del todo, o en el que se logró sentirse peor que al comenzar, el sueño no basta, dormir no sana, te levantás con la tristeza colgando de las ojeras, la angustia escondida sigue ahi y seguís sin saber dónde pero se hace ver, se siente en la garganta, se siente en los miles de pensamientos que no logran plantear ni una siquiera pequeña aparente solución: nada te hace sentir mejor. ni llorar. ni escuchar música, peor. ni una peli ni el capítulo de la super serie de la semana. ni la novela, ni comer algo rico. nada. parecieras una ameba, un ente que se desplaza, no volitivo, no acorde a la situación. y es ahi donde se descubre que en realidad hace rato que es así. que taparlo no hace que se vaya, solo sirve por la promesa de ocuparse de aquello después. pero vuelve, siempre vuelve. un día depresivo cualquiera, una tarde que viste dos chicas besándose en la calle, o la noche que te pediste el mojito al que no le pusieron hierbabuena. todo ese malestar ahi, y no quiere salir.
y la pregunta es, en qué momento mi vida se convirtió en esto. la culpa arrasa contra todos los muebles de la casa, el vendaval de la mentira mal escrita, de las cosas que fue mejor no decír, la culpa puede con todo y vos, con nada. no querés ni pensar en qué hubiera sido porque no sos vos la que eligió que no pasara. para qué. ni siquiera sabés si es eso lo que te hace sentir así. sabés que no es solo eso, pero es mejor echar la culpa fuera del tarro. fue esa tristeza la que te hizo dejarte estar, la que hizo que todo te importara entre poco y nada, fueron muchos meses, fue bastante tiempo el que pasaste así, justificando lo que hacías por tristeza, por angustia, por sentirte mal, y al cabo de eso qué. te sentís peor. dormís dormís dormís. mil horas. y pareciera que la vida se hace más corta.
pero nada más.

miércoles, marzo 05, 2014

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unos lo disfrutan
otros no pueden evitarlo,
y el resto se priva
sin siquiera saber por qué.