lunes, junio 16, 2014

another dimension,


se sabe perfectamente cuál está de más, pero es difícil parar.

un día cualquiera de esta vida de mierda



no hace falta nombrar lo que está bien y lo que está mal, la culpa se encarga de eso. entonces nosotros podemos descansar y disfrutar de otro día de sol y de otra raya más. el sistema respiratorio se queja, obvio; y es impensable que estemos dispuestos a pagar ese precio. ahora que esta pegando me prendo un pucho y pienso que, a la postre, sólo tomo por eso. cada una promete uno más. y el tiempo que tarde en irse, el que tardo en peinarme otra. no soy tan valiente como para hacer esto sola. aletargo la aceptación y reivindico mi ánimo. a veces pienso: no se cómo me pegó tanto, no la falopa: esta historia. cómo terminé así. eso. el momento exacto en que pensamos cómo llegamos hasta acá, cómo hicimos para terminar así, aunque hayamos empezado terminando. el instante preciso en que creemos caer en la cuenta del lugar en el que estamos, y asumimos el fracaso o simplemente, pensamos en él. igualito a ese día en tu cama, llorando pensando gritándome adentro cómo terminé acá, embebida en esta situación de mierda, parte componente de una neurosis como esta; me llama mi abuela por teléfono y yo la atiendo así de dura, momento crucial de la vida en que la heterogeneidad de los momentos cotidianos nos devuelve pensando otra vez, cómo hicimos para llegar hasta acá y sin ganas de retomar.
consuelos hipócritas de un momento de la vida en el que creemos que todo esta mal y nadie tiene ganas de ponerse a mejorar. así esta bien, o mejor dicho: no está del todo mal.


el rasguño de tu cobardía ajando todo a su paso /incapacidad y adultez /el pelo te aplasta la cara /se desparrama en tu mirada /y todo mi amor sólo multiplica tu miseria /flagelo en tu despojo /violación automática /el desparpajo de tu tiranía /mi infantilidad caprichosa /cruel de creer la soledad de tu abandono /sentimentalismo del fracaso /llora mi pecho pegado a la espalda /la derrota sobrevive en la indiferencia /inanición decididamente improvisada /perdiste el sur por no encontrarte en mi reproche /el espejo del abismo al que te tiraste de cabeza /la verdad de mi otro yo sepultada río abajo /bronca que tapa dolor /te difamo en silencio /me veo en el reflejo y antes de caer de nuevo pienso que tampoco soy mejor que vos /miserable consuelo de saberte infeliz /el flagelo de mi conciencia /la gota que me ahoga en el vaso /la sombra de tu nombre cruje en mi agonía /insomne abandonada en la vigilia de mi desvelo



sms



no soy un hombre de aquellos, ni tampoco te ganaste nada nuevo, y aunque estuvieras durmiendo se que no te despertaría esta plegaria. recién te lloré, está bueno de vez en cuando. no te pongas mal por mi género. te quiero mucho mucho lunguis.

y gretel



por una tangente incierta creo que te estás yendo, de la misma forma que viniste, calladita, cabizbaja, en las sombras, agachada, escondidita. te vas a oscuras sin que nadie lo note, sin que se vea tu presencia, sin que sepamos de tu ausencia. te vas con tus cositas al hombro, con todo lo que nunca quisiste decir pegado a la espalda, con tus palabras lloraditas, con tu silencio tortuoso, con todas las respuestas que te faltan, con las preguntas que vas dejando a un lado del camino mientras te alejas con la cabeza gacha, sin mirarme, sabiendo el precio que vas a pagar u olvidándolo al costado de la senda como todo lo demás. pedacitos de lo que no querés ver, cada dos pasos, un rincón que podría habernos hecho auténticas, un té que por cobardes tomamos en silencio, un llanto en los asientos de atrás del colectivo, un abrazo que no querías darme, todo al costado del camino. retazos de la historia que no quisiste y que así la hiciste, va marcando el rumbo contrario, va haciendo su propia senda, la vas dejando sin mirar pero sabiendo que cada uno de esos momentos alineados desde tu escape hasta el infinito, son los postes que te mostrarán el camino de vuelta. de este lado de la historia no te espero, te miro irte, te lloro incrédula, te maldigo en silencio, te veo alejarte sabiendo que aunque vuelvas, la historia de todo esto nunca podrá borrar el capítulo de tu abandono y así y todo, aunque todavía te quiera, ya no seremos los mismos.